Sibila Camps
Enviada especial a Misiones
En lo que va del año, al menos 18 jóvenes misioneras y 54 paraguayas -en su mayoría adolescentes- fueron liberadas de las redes de tráfico y trata. Por sus relatos se sabe de muchas otras chicas de la misma procedencia que continúan explotadas sexualmente en otras partes del país. Suelen tener en común el cabello rubio y la tez blanca, ya que las preferencias racistas de tratantes y consumidores de prostitución han hecho de Misiones un lugar de captación y tráfico de esclavas sexuales.
"Con mil kilómetros de límites con otros países y sólo cien con Corrientes, Misiones tiene una frontera inmensamente permeable -describe el doctor Edmundo Soria Vieta, titular del flamante Ministerio de Derechos Humanos-. Pero hay una firme decisión política de resolver este problema", con apoyo del Ministerio de Justicia de la Nación.
"De San Vicente a San Pedro, en la ruta abundan las casillas con lucecita roja, donde paran los camiones madereros. Saliendo de Eldorado, también zona maderera, en un tramo de 500 metros se ve a unas veinte chicas en la ruta, con botitas de cuero y minifalda, para atraer a los camioneros", enumera Soria Vieta. "Es la ruta 14, la del Mercosur: también en Corrientes y Entre Ríos hay un prostíbulo al lado del otro, disfrazados de whiskerías o boliches", completa Marcelina Antúnez, del programa Luz de Infancia, dependiente de la Municipalidad de Puerto Iguazú.
Buena parte de las víctimas fueron rescatadas en los tres últimos meses, después de que Misiones adhirió a la Ley de Trata y se crearon la Dirección de Trata de Personas en ese Ministerio, y la División Trata en la Policía provincial.
Los reclutadores de ambos sexos operan en los barrios pobres de Oberá y del Gran Posadas, Puerto Iguazú, San Pedro, San Vicente, El Soberbio y Encarnación (Paraguay). Entre ellos también operan "chicas que en su momento fueron reclutadas y que cada tanto vuelven", cuenta Antúnez.
Algunos traficantes fueron detenidos intentando entrar o sacar chicas en botes. "Cada vez las llevan más lejos: cuanto más lejos, menos control", apunta el comisario mayor Oscar Sussini, subdirector de Inteligencia Criminal. "Córdoba es un centro de distribución, sobre todo Río Cuarto -señala Beatriz Tesei, abogada de la Coalición Alto al Tráfico y la Trata-. Y cada vez son más niñas".
"Viven en tal estado de pobreza y vulnerabilidad, también afectiva, que son engañadas con mucha facilidad. A veces, ante una chica conflictiva, o con un novio drogadicto, la madre dice 'La saco de ese ambiente'; acepta la propuesta de la reclutadora que vive a dos cuadras y le ofrece trabajar como niñera; y la chica termina en un prostíbulo", cuenta Tesei.
"A mi hermana Jésica (16) la vinieron a buscar por un trabajo, pero mi mamá no quiso", revela Sandra Vera, una de los once ocupantes de la endeble casilla en el Barrio San Miguel, de Oberá. Les ofrecen cuidar niños o ancianos, en lugares tan difusos como Buenos Aires o el sur. A veces convocan a un casting en un hotel. "Algunas piensan que van para bailar en el caño, o saben que van a un cabaret, pero no el infierno que les espera más allá del mostrador", cuenta Mónica Benítez, trabajadora social de Luz de Infancia.
La Dirección de Trata, a cargo de Daniela Acosta, ya avanzó en tres direcciones: la capacitación del personal de seguridad, de la Justicia y de funcionarios provinciales y municipales; la sensibilización y prevención en la población vulnerable; y la atención a las víctimas.
Para Acosta, la capacitación es clave: la Policía no toma las denuncias de desapariciones, o las caratula como fuga de hogar, con lo que las chicas no son buscadas. También la concientización: las familias realmente creen que fueron a trabajar, no saben qué hacer ante su silencio, no imaginan su destino de esclavas sexuales; o si tienen indicios, no acceden a la Justicia. También los jueces deben ser capacitados. "Allanando un prostíbulo no se llega a la red. Hay que investigar quién trajo a las chicas, los bienes que tiene esa gente, buscar al que financia para comprar a las chicas", advierte Tesei. "La decisión, como política de Estado, es afrontar estas pestes sociales, articulando los ministerios", promete Soria Vieta.
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